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Armando Manzanero en el recuerdo.

Lima, 1968. Armando Manzanero recibe indicaciones de "Rulito" Pinasco antes de participar en un especial musical del Canal 4.

Texto: Gregorio Huaroto Offenhauser, colaborador de ARKIV.

La relación del Perú con el maestro Armando Manzanero, quien falleció hoy en México a los 85 años víctima del coronavirus, fue mucho más amplia que la existente en otros países de la región que se rindieron a sus notables composiciones, y que se remonta a los años del desaparecido músico viviendo en Lima.

En efecto, durante la primera mitad de los años 1960, Manzanero llegó a nuestro país para apoyar como pianista en las presentaciones de Chabuca Granda, y luego convertirse en el pianista del desaparecido Hotel Crillón, por aquél tiempo el más suntuoso de nuestra capital, en cuyas instalaciones no sólo se alojaron las celebridades cuando sus visitas, sino en donde también solían presentarse las más grandes variedades artísticas de esos años, especialmente en el local de los pisos más altos del complejo, en el llamado “Sky Room”.

Manzanero tocaba ahí, y en otros ambientes de hotel, pero no como estrella afamada en gira sudamericana, sino como el pianista que brindaba el telón de fondo musical a las conversaciones de tarde, o nocturnas, en algún salón de té, o en el bar, o en alguno de los restaurantes del Crillón. En las pausas a su labor Manzanero comenzó a hacerse de amigos. Y a enamorar a jóvenes limeñas.

En esos contactos Manzanero no tardaría en hacer amistad con Augusto Polo Campos, como ya lo había hecho con Chabuca, acaso los más grandes compositores de música popular peruana. El Maestro mexicano les haría escuchar, seguro tímidamente al comienzo, algo de su material conocido, y otro poco de su producción inédita y, ambos, Chabuca y Polo Campos, le dirían, casi simultáneamente, “Chato que lindo… pero tienes que irte del Perú, acá el mercado es muy chico, Chato acá no haces nada, publica en una disquera grande… Chato”. Manzanero hizo caso a sus amigos peruanos y un día lió bártulos, y empacó también sus partituras para piano y orquesta, y dejó Lima en uno de esos vuelos que, cada tanto, llegaban de noche y se iban de madrugada.

Arriba: Manzanero, César Miró y Chabuca Granda. 70's.

Y haciendo caso a los amigos peruanos un día elaboró un demo, dos, de canciones románticas, de boleros, pero con un estilo que trascendía el de los tríos de guitarras y voces, lo suyo eran arreglos para piano y orquesta, con esa voz suavísima. Todo ese material se transformó entonces en lanzamientos de sencillos de 45 RPM, y pronto en un LP, que vendría cambiar, para siempre, todo lo conocido anteriormente.

Era 1967, ¿se acuerdan? El año en que la historia del bolero mexicano se transformó en un antes y un después de Manzanero, que componía y ejecutaba para piano y orquesta: “Adoro”, “Esta Tarde Vi Llover”, “Contigo Aprendí”. Y Manzanero, entre el Sgt Peppers y la psicodelia, llegó para poner en el ambiente con piano y orquesta y voz aterciopelada, lo intenso y bonito que resulta enamorarse al ritmo de temas suaves, suavísimos. En ése año el LP y sus sencillos salían desde la casa RCA Víctor, etiqueta negra y el perrito aquél escuchando el gramófono, junto a millones de almas enamoradas, jóvenes y viejas.

Arriba: Público de todas las edades en el set de Canal 4 durante la presentación de Armando Manzanero (1968). Abajo: Manzanero comparte escenario con la popular baladista arequipeña "Gabriela".

Manzanero estaba en todos lados, en la radio, en la TV, en el auto, en la casa (desde algún tocadisco o radiola). Y en el Crillón, donde los pianistas ejecutaban “Contigo Aprendí” y los camareros recordaban que el trigueñito, bajito, buena gente, había trabajado allí, con ellos.

Con la fama de ese long play monumental, una noche Armando Manzanero llegó de nuevo a Lima, en esos ventiúnicos vuelos que llegaban de noche una vez por semana, para hacer presentaciones en vivo, en el Crillón, y en la TV, en el “Canal de los Grandes Espectáculos”. La “Manzaneromanía” fue tan alta e intensa, que en las radios más populares sorteaban discos del ídolo mexicano, regalaban afiches del bardo sentado frente a su piano y gastando corbata michi. Emilio García Lara, desde “Radio El Sol, 900 kilociclos, la señal de mejor calidad” dedicó el íntegro de su espacio “La Canción del Mediodía” a difundir un especial de la estrella, el día mismo de su llegada, y en una “boite” limeña, esa misma noche, comenzaron a ofrecer cocteles con nombres tomados de las composiciones de la estrella.

Arriba: Romanticismo magnético. Armando Manzanero rodeado de estrellas peruanas como Gabriela, Rosa Maria Kessel, Elena Cortés y Zoilita Zoriano.

Todo aquel que tenía un televisor cerca, o que estuvo cerca de un televisor, vio una noche a Manzanero en vivo por el Cuatro desde Lima, interpretando esas bellas canciones románticas, mientras más de una joven, en los estudios, suspiraba por la estrella, o ansiaba una foto con la celebridad. Incluso modelos y presentadoras de los otros canales que, solapas, se habían acercado a ver a la estrella del momento.

Otros, más afortunados, lo harían pagando la fastuosa cena rociada con los más finos licores en el Crillón. Guido Monteverde, Augusto Ferrando, Pocho Rospigliosi, con guapas señoras, se contaban entre los que veían el espectáculo desde las mesas más cercanas. Mientras que otros empresarios de moda, bien acompañados, lo hacían enamoradísimos de sus amores juveniles.

De todos ellos, un grupo bullicioso extrañaba la presencia de un publicista conocido, enamorado de la modelo de moda, que se había perdido la función por ir a un país vecino a correr una carrera de autos. La carrera la ganó el apuesto piloto y empresario, casi de punta a punta, pero a la modelo la perdió, en su breve ausencia, fulminada por Manzanero, su piano y sus canciones, de manera tan intensa que, fruto de ese romance, surgieron dos retoños que enlazarían al compositor, para siempre, con nuestro país.


Y vendría al año siguiente, y al subsiguiente, y al siguiente, y a los siguientes de los siguientes, siempre ocupadísimo, siempre elegantísimo, siempre bien rodeado de más y más bellas presentadoras, actrices y cantantes. Teniendo a Tania Libertad de telonera. Y seguía pegándola en las radios, y en las “boites”, con más temas de moda que inspiraban más romances veloces o duraderos; y la aparición de nuevos cócteles, como el afamado “Somos Novios” que solían servir en sus variantes “regular” y “cargadito”, este último sólo a pedido especial.

Y como que hubo más especiales para Canal Cuatro, ya iniciados los 70’s, cantando con la orquesta de la estación de Montero Rosas y Mariano Carranza, y con el niño estrella del programa de “Cachirulo y sus Cuatronáutas” al que apodaban “Manzanerito” por su extraordinario parecido con el divo azteca.

Eran tiempos en los que Polo Campos ya presumía de su cercanía con Armando Manzanero, como en ésa célebre entrevista para la revista “Gente” en la que Augusto dijo no sólo que sus canciones "venían del más allá", sino que iba a formar una sociedad artística-empresarial con el bolerista a la que llamarían “El Cholo y el Charro”. Más adelante, en 1983, Aeroperú, nuestra aerolínea de bandera tuvo al mexicano como uno de los símbolos de la marca (junto a su amiga Chabuca Granda), y a Lucho Gatica, Oswaldo Guayasamín y a Fruko y sus Tesos representando a otros países del continente.

Y el tiempo fue pasando para todos, pero menos para Manzanero, que se nos antojaba que sería eterno, como sus canciones. Hasta este 2020 de pandemia y luto.
Hasta siempre Armando Manzanero, cantante, pianista, compositor, director, romántico. Su ligazón con el Perú hace que sintamos, su partida, todavía mucho más cercana y sentida.

10 Comments

  1. Patrick

    Gran entrada estimado Gregorio, la unión de Manzanero y el Perú se sello por la paternidad y por el apego de los Peruanos a su música.
    Este es un año que nunca será olvidado por la cantidad de personajes que han partido para dejar en el imaginario colectivo, su obra y su trabajo.

  2. George C Coscia

    En las Fotos del Rebejido de Yucatan con Zoilita Soriano y Elena Cortez…podria jurar que la otra dama NO es Ruth Razzeto , sino Rosa Maria Kessel….que piensas Kiko??

    • Así es, siempre las confundo. Respuesta estafadora! Corregido.

    • Daniel García Silva

      Gregorio, te faltó precisar, en esta muy buena crónica, que ese Long Play al que haces referencia y que reunía todos sus primeros éxitos, se llamó “A mi amor, con mi amor”. En la carátula se ve a un sonriente Armando Manzanero, parado y apoyado en su piano.
      Un clásico.
      Saludos.

    • Carlos

      Podría señor guardar alguna vez un poco de respeto por la persona fallecida? Que es eso de Revejido de Yucatan?

    • CAROLINA

      RECUERDO QUE VARIAS REVISTAS DE ESPECTACULOS MEXICANAS (HOLA, NETAS, TVYNOVELAS) LO LLAMABAN EL REVEJIDO DE YUCATAN A MANZANERO.

  3. George C Coscia

    Mister Greg Huaroto: Soy “el perrito aquel de RCA Victor” …mi nombre es NIPPER y soy Terrier, a mucha Honra de mis nuevos amos HMV (His Master Voice)…. Dog Lives Matter!!

    https://s3files.core77.com/blog/images/2011/04/0hmvlogo02.jpg

  4. Erick Dietrich

    Un gran artista. Mi abuelita lo escuchaba muchísimas veces en las emisoras de ese entonces!
    Saludos a todos.

  5. Jor G King

    Las citas furtivas eran en la iglesia de santa teresita, en tardes de invierno, la otra tarde vi llover, vi gente correr y no estabas tu, enfrente los vendedores de flores en el parque de la reserva, Aquel señor al que le compraba las flores que te daba, me preguntó por tí,.., el rumor era fuerte en los pasillos de pantel,, todo un long play que cuenta la historia.

    • George C Coscia

      Citas furtivas en la Iglesia Santa Teresita con la detallito en pomo, la modelo Teresita Ojeda Rodriguez y con la nikísima cantante…. AHI Nomas lo dejamos !!!! . . Guiño Ponteverde

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