Aviso de leche Gloria; “La calidad que Ud. conoce” (1980)

“Señorita Maestra”, la secuela de “Jacinta Pichimahuida”, ya a colores, con Cristina Lemercier y sus alumnos Palmiro, Cirilo Tamayo, Canuto, Ciracuza (¡Vos tenés aserrín en la cabeza!).

El fondo musical utilizado en la primera etapa de “Buenos Dias Perú” fue “Talking out of Turn” de los Moody Blues.
Anteriormente publicado en Arkivperu
“Un valiente y audaz luchador por la causa de la justicia”. Este explosivo aviso junto al conocidísimo himno “William Tell Overture” daba inicio a esta serie de media hora de duración, doblada en Puerto Rico (era el doblaje de las mismas viejas cintas de Humphrey Bogart hechas para la Warner en la década del treinta) y que originalmente propaló Canal 4 y luego el canal 7 en los setenta. Desde sus primeros días en la radio y pasando por la famosa serie de acción, la leyenda del vaquero enmascarado continuó su cabalgata a fines de los 70, presentando esta vez una serie de dibujos sobre dos de los personajes del oeste más populares de todos los tiempos.
La serie contaba la historia de un Texas Ranger llamado John Reid, único superviviente del ataque de Butch Cavendish y su pandilla. Curado por “Tonto” (su amigo de la infancia, un indio piel que, por razones obvias y para los efectos del doblaje en castellano, era llamado “Toro”), Reid juró ayudar a cumplir la justicia del oeste portando una máscara (inicialmente para infiltrarse en el grupo salvaje de Cavendish). Armado con revólveres que disparaban balas de plata que podían herir pero nunca matar, cabalgaba sobre “Plata” (Silver), su fiel caballo, mientras que Toro lo hacía sobre “Pinto”.
La serie fue producida en Nueva York y animada en Londres por los estudios Halas & Batchelor, siendo el director de arte Jules Engel el responsable en diseñar los ambientes tan misteriosos y característicos. Los fondos eran dibujados con témperas y tinta china sobre un papel colorido y áspero, y a los diseñadores no les importó mezclar los colores a su antojo (en realidad mientras más áspera y rudimentaria era la técnica, mejor se veían los dibujos). En una oportunidad un encargado diseñó todo un capítulo que tenía como fondo un desierto, usando solamente tonos de color verde − ¡incluso al sol!− dándole de esa forma el ambiente completamente surreal.
La animación era limitada pero la calidad única e inmediata de todo el diseño hizo que esta serie se quede grabada en la memoria. Recuerdo de pequeño estar muy impresionado por la mezcla inusual de gráficos demasiado rígidos y oscuros para una serie del oeste, así como la inclusión de villanos estrambóticos tales como “Cerebro” o “Pulgarcito”, provistos de ingenios mecánicos y máquinas futuristas quizás demasiadas adelantadas para el tiempo de los vaqueros. Pero, bueno, de esas fantasías estaban hechos los dibujos animados.
Puesto que lo pasaban en las tardes −entre Saturnino y Telematch− creo casi nunca haber terminado de ver un capítulo completo sin escuchar a mi madre gritar, “¡Apaga ese aparato ya y haz tus tareas!”
La pareja de moda de los años sesentas.

Espacio cultural para los niños elaborado por una universidad norteamericana, con el animador Don Herbert “Mr. Wizard”, revelándonos los misterios de la ciencia.