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(ARKIV: Chak-chaka-kan...) |
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"Mi Hermano el Vip" era una película animada con un
estilo muy típico de fines de los años sesenta. El canal 4 la mostró un par de veces
en las tardes,
casi sin anunciarla y posiblemente como relleno en la programación.
Después nos enteraríamos que fue creada por Bruno Bozetto,
uno de los más "Vip" no contenía el típico relato del invulnerable personaje de ficción. Bozetto satirizaba la tradicional imagen del poderoso superhéroe y lo hacía con carisma y sin perder el respeto a otros clásicos de la animación.
Los protagonistas eran los hermanos Vip, dos descendientes de una familia
de superhombres.
Super Vip era el ejemplar A1,
el invulnerable, dueño de una amplia legión de fans y como todos los superhéroes puro en
el alma y fuerte
en el cuerpo.
Su hermano Mini Vip, era todo lo
opuesto, un acomplejado anti-héroe al cual una falla genética lo había
convertido en chato, miope y con poderes bastante limitados. Eran como un Abbot y
Costello convertidos en paladines de la justicia.
En uno de sus fracasados vuelos, Mini Vip
aterriza aparatosamente en una tropical isla desierta y es capturado por la
demente Happy Betty
(HB), dueña de una global cadena de
supermercados, los cuales eran utilizados por lo bajo para
fabricar unos misiles cerebrales que transformarían a la humanidad en una
masa de autómatas. Mediante diversas órdenes electrónicas, los afectados
por estos misiles consumirían entonces toda clase de productos HB. La
técnica de lavado de cerebro es probada primero con los empleados de
Happy Betty, los llamados "colaboradores" (unos chinitos con chips
incrustados en la cabeza), quienes se sacaban la mugre construyendo la malévola bomba.
Super Vip se entera de la desaparición de su hermano y vuela como un trombo en busca de Happy Betty, pero la película quiere rescatar otros valores y es Mini Vip quien derroca a la villana con sus virtudes principales: la inteligencia y la autoironía. El inseguro personaje crece en el traje y ayuda al perplejo hermano a salvar la situación. La película mostraba temas maduros como el creciente capitalismo de la sociedad, el consumismo y la influencia de la publicidad, todo al ritmo de divertidas y frenéticas melodías donde los géneros pop, jazz y charleston se mezclaban fluidamente. Nuestros jóvenes ojos presenciaban casi sin darse cuenta, una obra maestra. |
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