En 1978, Eddy Gonzáles, jefe de producción de la desaparecida disquera El Virrey, preparó un proyecto para lanzar al mercado el disco Saturday Night Fever, de la película homónima que por entonces causaba sensación a nivel mundial y estaba a punto de estrenarse en Lima. Gonzáles preveía un éxito comercial y propuso que la campaña promocional del disco debía intensificarse a por lo menos el doble de lo que normalmente se disponía para cada lanzamiento. Los directivos de la disquera, sin embargo, no se entusiasmaron mucho con el optimismo de Gonzáles. Meses después, empero, la empresa había registrado el mayor éxito de ventas en la historia de la discográfica nacional: 250 mil copias vendidas y una fiebre conocida desde entonces como Travoltismo o Travoltamanía.

Eran los días previos al mundial Argentina 78. Perú había clasificado primero en su grupo y nada hacía presagiar la tristemente célebre derrota de 6-0 ante el equipo sureño. Eran también los días en que la coyuntura política estaba marcada por la inminente transición a la democracia, la Asamblea Constituyente presidida por Haya de la Torre, y una galopande crisis económica calificada como "la peor en los últimos 50 años". En esos días, la película llegó a Lima para ser estrenada en el cine Metro, que por entonces mantenía su prestigio pese a que el centro de Lima iniciaba su decadencia. El éxito fue inmediato.

"La gente hacía largas colas en los cines, compraban el long play, organizaban concursos de baile y los temas de la película copaban las radios", recuerda por su parte Walter Gonzáles Tello, actual gerente de Radio Okey, quien por entonces era programador y discjockey del programa "Disco Show" en radio Panamericana.

A nivel musical, el primer tema que alcanzó el éxito fue "Deberías estar bailando" (You should be dancing), que los Bee Gees habían lanzado en el 76 y ya tenía disco de Oro en los Estados Unidos. Luego el fenómeno se afianzaría con éxitos como "Cuán profundo es tu amor" (How deep is your love), "Sobreviviendo" (Stayin' Alive) y "Fiebre por la noche" (Night Fever). Los temas disco se filtraron rápidamente en un ambiente musical dominados por temas como "Te amo", del italiano Tozzi, "Ymca" de Village People, "Celos" de Camilo Sexto, "Por muchas razones te quiero" de Palito Ortega y "Quién te cantará", de Mocedades.

Por esos días las radios locales todavía operaban en antena modulada (A.M.). La frecuencia modulada (F.M.) no estaba muy difundida. Los limeños recorrían a saltos el dial limeño entre emisoras como 1160, Panamericana, Miraflores y Libertad, que rápidamente se alinearon al influjo de la fiebre disco, ante la abrumadora demanda del público.

"La gente bailaba los temas de Donna Summer o Barry White, pero no entendía que todo era parte de un movimiento más grande hasta que llegó Fiebre de Sábado por la noche. Uno de los cambios que produjo esta película fue respecto al estilo de vida. Antes de Tony Manero −el personaje interpretado por Travolta−, no existía en Lima la costumbre de salir a bailar los fines de semana. Incluso, el invitar a una chica a una discoteca era visto como demasiado audaz, casi pecaminoso. Eso cambia a partir del fenómeno Travolta" recuerda Walter Gonzáles.

 


A fines de los setentas había pocas discotecas en Lima. Los concurrentes eran sobre todo gente acomodada que había viajado al exterior o tenía noticias de ese tipo de locales nocturnos. Entre las más concurridas estaban el Eri Max, ubicada en Canaval y Moreyra; El Escarabajo, de Arriola −que por esos días era un lugar exclusivo−; El Club Unicornio, del Paseo de La República; y La Miel, del Ovalo de Miraflores. El estallido comercial originó la aparición de numerosos locales de baile y hasta academias donde se enseñaban los pasos de Travolta.

La afición por el baile y la música se extendió a todos los estratos sociales. Los Hermanos Silva animaban con música disco las fiestas de la alta sociedad, tanto en Lima como en las principales ciudades costeñas. Paralelamente, en los barrios populosos no era raro ver a los jóvenes con entalladas camisas oscuras y ternos blancos.

Sin embargo, no todos aceptaron Fiebre de Sábado por la noche como partes de sus vivencias y con el tiempo la ven como un episodio vergonzante (quizás porque en su época un par de escenas de sexo sugerido al interior de un auto resultaron poco menos que escandalosas), o por sus características coreográficas, su excesivo exhibicionismo, o el tono sintético de la música. La fiebre de la música disco aparece cuando las preferencias de los jóvenes se dividían entre el hard rock (Queen, Deep Purple, Led Zeppelin) y el new wave (The Police, The Clash, The Cure). Ambas tendencias ofrecían un sonido más elaborado que el de la música disco y aún hoy son vistos como emblemas significativamente más valorables que este último.
 

La televisión no estuvo ajena al fenómeno disco. El canal 4 incluyó en su programación el enlatado mexicano llamado también "Fiebre de Sábado por la noche". El programa reunía en su set a los más audaces émulos de Travolta, venidos de diversas ciudades del país azteca.
Varios programas locales hicieron sus propios concursos. El recordado Kiko Ledgard se mostró como eximio bailarín en su programa "El precio preciso está en Super Epsa" (cuando los programas llevaban el nombre de las firmas auspiciadoras) que se transmitió durante seis miércoles, desde el coliseo del colegio Champagnat.
−De Travolta me gustan sus pasos desmadrados− comentó el famoso animador.

Pero uno de los más comentados certámenes fue el que organizó el periodista Guido Monteverde en el Amauta. En marzo del 78 había organizado el Primer Campeonato Nacional de Salsa, que reunió a 30 mil personas. En Lima la salsa fue el fenómeno masivo anterior a la música disco, aunque menos explotado comercialmente. En noviembre de ese mismo año, el ingenioso periodista logró llenar nuevamente el coliseo con un concurso para émulos de Travolta.

A fines del 78 se estrenó "Grease" (Brillantina), que tardó menos en llegar al país en vista del éxito precedente. La nueva película estaba ambientada en los llamados "años maravillosos" y representaba un cambio en los géneros musicales y los patrones de la moda −pero igualmente prendió de inmediato, como parte de un fenómeno que escapaba ya a la música disco en sí misma y se convertía en fanatismo por John Travolta− recuerda Eddie Gonzáles. Efectivamente, la banda sonora de Grease se aproximó al nivel de ventas de Fiebre de Sábado, con 180 mil copias (en discos dobles).

Muchos años después se realizó un re-estreno de la película Grease. Y aunque en Estados Unidos recaudó cincuenta millones de dólares, en el Perú la taquilla no registró un nivel que se acercara al de fines de los setentas. Las imágenes de aquella euforia alucinada son irrepetibles.

Fuente: La República.

El Baúl

ARKIV