© 2009 . All rights reserved.

El Rancho; "El paraíso de los niños" (1974)

rancho21.jpg

Texto adjunto: Si cuando uno ve estas cosas, las ganas que dan de ser niño!  En otros tiempos, las fiestas infantiles eran fiestas exclusivas de la casa. Con organizaciones como El Rancho, hoy en día cada cumpleaños se torna una aventura de alegría y juegos.

El Rancho pone a su disposición nuevas ampliaciones con seis cabañas. El parque funciona de 1 a 7 p.m., todos los días, a excepción de los lunes. La presentación de cortos dibujos animados es otra  interesantísima atracción infantil.

Para mayores informes, dirigirse a: El Rancho, prolongación Benavides, San Antonio, Miraflores.

23 Comments

  1. PETE

    Sólo fui una vez a este lugar, y de lo poco que me acuerdo, no era la gran cosa. Se fue a la quiebra, debido que los KFC, Burger King, Mc Donald’s, etc……… ofrecen fiestas infantiles.

  2. Lucho

    El Rancho fue un clásico en fiestas infantiles, al menos hasta los 80. El lugar era bastante amplio, con cabañas temáticas, y permitía que se celebraran varios cumpleaños a la vez. Recuerdo las camas elásticas que estaban cerca a la entrada y los toboganes y subibajas en forma de letras de Inca Kola.

    Creo que su primer gran competidor fue el Kentucky Fried Chicken de Benavides, que también tenía un área de juegos bastante grande.

    Es cierto que en los 90 bajó su popularidad, pero creo que los KFC y los demás que menciona PETE jamás podrán comparársele. El Rancho ofrecía comida (pollo a la brasa), en lugar de la basura procesada que ofrecen los otros. Además, ahora con las justas hay unos juegos de plástico que parecen ratoneras.

  3. Gregorio Huaroto

    ¿Se acuerdan de esa propaganda «Es que en ‘El Rancho’ hay que ser muy feroz, muy feroz, muy feroz, muy feroz…» que cantaban «Los Caporales» hace algún tiempo atrás, al promocionar sus presentaciones en el mencionado local y que pasaba la televisión?

    GH

  4. Toda una generación limeña crecio con El Rancho, recuerdo que nos reuniamos semanalmente en el Motocross Club peruano, que tenía su sede detrás del Rancho, pues su dueño Don Isidoro Steimann era parte de el, igual que mi familia.

    Y bueno como yo no andaba metido en el club, andaba comiendo pollo, salchipapas y hartos helados…

    Saludos,

    Dan Relayze Gerhardt
    http://www.tvnovelasperu.com

  5. Alguien recuerda que cortos de dibujos animados presentaban en El Rancho? La única vez que me llevaron fue para una fiesta infantil, pero llegamos tarde y a las justas alcanzé a jugar en algunos columpios antes que los guardianes nos echen como perros .

  6. Gregorio Huaroto

    Había un comercial radial de «El Rancho, el olorcito a pollito», que algunas estaciones presentaban en los ochenta. Las voces eran las de Johnny López y Hugo Salazar.

    GH

  7. Gregorio Huaroto

    Y era cierto, cuando ibas por la Benavides, ahí olías el aroma a esos pollos a la brasa, hace ya cuantos años atrás… naturalmente de «El Rancho».

    GH

  8. Se me había olvidado adjuntar una foto más de El Rancho, Ya está subida en el titular.

  9. Carlos C

    Para mi El Rancho a fines de los 70s era el lugar ideal para tirarse la pera en el colegio y pasar horas jugando golfito con una amiguita del ESEP del Humboldt. Inolvidable.

    El Rancho fue por muchos años un lugar preferente para los miraflorinos. Sus papas fritas eran notables y el sabor del pollo muy bueno aunque eran bastante pequeños. Era un lugar caro con relación a las pollerías normales de aquellos tiempos. Recuerdo haber asistido a cumpleaños antológicos en El Rancho.

    Hace unos 10 años fui por última vez al Rancho en el día de la Madre y la verdad es que estaba repleto pero ya se sentía otro ambiente diferente, el tipo de espectáculo, la comida, no era la misma.

  10. ultrasiete72

    yo me acuerdo cuando era niño en los 70s, q t llegara la invitacion larga, de fondo blanco con el payasito, era sinonimo para sentirte super bien,carambas es q los cumpleaños mas exclusivos en aquellos tiempos se realizaban alli, habia de todo para pasarla bacan…ya mas grande, a finales de los 80s, la cosa ya habia decaido y se notaba q era una polleria anclada en el pasado, todo el personal eran señores q habian comenzado a trabajar jovenes alli,habia un mozo para los cubiertos,un mozo para las salsas,otro t traia el pollo…algo impensable para una polleria actual…el fin del rancho es el final de una estirpe de pollerias «campestres» que quedaron acorraladas por la selva de cemento…similar situacion paso con la polleria «el cortijo», ubicada donde ahora funciona un plaza vea, al final de la via expresa.

  11. Los últimos días de «El Rancho»:
    http://limasetentas.blogspot.com/2009/02/los-ultimos-dias-de-el-rancho.html

    Una última visita a la pollería El Rancho:
    http://www.youtube.com/watch?v=StcYJwsGzbY

    El adiós a El Rancho
    Por Miguel Ángel Cárdenas M. (El Comercio)

    Parece un pueblo fantasma infantil. Y no hay más vuelta –del trencito– que darle: El terreno de El Rancho de la cuadra 26 de la avenida Benavides fue vendido y será dividido el próximo año en dos partes: una para un condominio de dos manzanas que será publicitado como ecológico y otra para un negocio comercial todavía no determinado. Y hasta Eli Alcedo, el jefe de seguridad de los nuevos dueños y quien se hará cargo de la demolición, siente pudor mirando el terreno muerto: «Yo me acuerdo que aquí venía Yola Polastri cuando cantaba ‘Allá en mi rancho bonito'». En las últimas semanas llegaron personas dolientes y Eli tuvo la buena sangre para abrirles las rejas por última vez: «Como una señora de 42 años que celebraba con sus padres sus cumpleaños acá y después los de sus hijos… solo quería pasar y sentarse otra vez en un columpio y cómo lloraba».

    Porque –en vísperas de la demolición– es como entrar a la antesala de una morgue de juguetes. Aquí conviven personajes característicos que hermanan infancias y generaciones: la corroída cabaña del setentero Robin Hood con su escudo de leones, la marchita casa de la ochentera Fresita con lámparas coloniales y la estancia resistente de Los Picapiedras. También los juegos mecánicos oxidados con la figura de Winnie Pooh, el perdurable trencito con la imagen de Blancanieves junto con los más actuales Power Rangers, Spiderman y Barney. Del engreído golfito solo queda un espacio yermo –igual que con las camas elásticas– junto a los desvaídos columpios con el logo de Inca Kola, una lanchita abandonada y un trineo con venados enmohecido.

    Quizá por un tiempo largo más muchos sigan diciendo en el microbús: «Baja en El Rancho». Pero es un proceso arquitectónico ineluctable en toda Lima, y sobre todo en Miraflores, que las casas y construcciones antiguas sean compradas y reemplazadas en nombre de la modernidad. El crecimiento para arriba reemplaza a la estética horizontal antigua.

    El artista Alonso Núñez vivió en el Miraflores de fines de los años 50 y recuerda de pequeño ese sitio en medio de chacras que fue una de las primeras pollerías citadinas de la historia (a diferencia de la fundadora La Granja Azul, que quedaba fuera de la ciudad). «Yo pude ver cómo construyeron el trencito, el golfito y se fueron incrementando esos juegos que duraron hasta cuando llevé a que mis tres hijos celebraran sus cumpleaños. Los momentos de gloria fueron en los años 70 y 80, era un lugar tan agradable, campestre, sobre todo muy concurrido en las noches. Aunque siempre un poco caro».

    Para Alonso Núñez es simbólico que hoy se ubiquen en la misma avenida Benavides: el Pardo’s Chicken y La Caravana, que le quitaron protagonismo a la prístina pollería (aunque se sabe que los dueños de estos negocios, Arnold Wu y Carlos Meza probaron sus primeros pollos ‘allá en el rancho grande’). «El entorno ya no era rural y se fue asfixiando entre cementos. Y cambió el concepto, la ciudad se come todo, con El Rancho muere el último representante de ese modelo. Antes la avenida Benavides estaba llena de casas antiguas y bonitas, igual que la Ricardo Palma. En Barranco sí han visto un valor agregado en eso, pero en Miraflores nadie se dio cuenta y todos solo quieren modernizar».

    El veinteañero Luis Carlos Burneo, autor del blog «La habitación de Henry Spencer», grabó en Internet los lugares que se fueron haciendo espectrales con los años. Y por contestataria nostalgia celebró su cumpleaños 26 en el castillo número 2, por 250 soles: «Fue de 2 de la tarde a 7 de la noche como siempre, y llevé a los grupos de rock Sonoradio y Pestaña. Pero también tuve piñata, torta y bocaditos como cuando era niño y había muchas fiestas simultáneas. Conversé con la administradora y me dijo que no era original, que muchos jóvenes melancólicos lo hacían». Burneo encontró todos los juegos «igualitos, pero viejos y descuidados. Y pensar que en los años 80 era como ir a Brujas de Cachiche». Los últimos años de El Rancho fueron de debacle fantasmal: «Veías a una anfitriona muy guapa, a 15 meseros y cuatro cocineros que parecía que esperaban atender a un banquete de ejecutivos y no le vendían a nadie. A mí me daba pena y compraba un sándwich de 7 soles». Fue socialmente simbólico lo que ocurrió después: a comienzo de década, al frente llegó un Norky’s con su estética multicolor, «que vendía mucho… Y vi que El Rancho le abrió sus campos también a personas de la Lima norte y sur que alquilaban el local los fines de semana y llegaban en combis». Pero parece que el dinero no fue suficiente.

    No quiere aparecer como el villano de los antiguos niños. Por eso, Ayar López Cano, presidente del directorio de Poblete Diseño y Construcción, que compró los 25 mil metros cuadrados de El Rancho en 7 millones de dólares, especifica: «Voy a intentar mantener los juegos y el espíritu del sitio, porque yo también celebré mis cumpleaños aquí en los años 70 y me voy a venir a vivir también por el cariño que le tengo al lugar… Pero ya no daba más, lo hemos rescatado porque había malezas y ratas… No es que los anteriores dueños quebraran desastrosamente, sino que se dieron cuenta de que los esquemas actuales no son para tener una pollería en un espacio tan grande. A lo mejor capitalizan en una pollería más chica y les damos espacio en nuestra parte comercial».

    El sociólogo Santiago Alfaro examina el cambio de estética: «El estilo neón-moderno se ha multiplicado por la alta competencia existente en ese mercado. Las pollerías no pueden diferenciarse por los pollos, casi todos son los mismos, lo hacen por sus colores. Es una estética de nuevo limeño, extendida en el ámbito nacional». Los colores de El Rancho (rojo, anaranjado y amarillo), antes de la demolición, lucen ocres y polvorientos.

    Además en el ámbito de los símbolos la hegemonía se conquista con legitimidad, «no necesariamente con masividad. Ahora la estética polleril legítima es Pardo´s Chicken, otro tipo de restaurante de autor. Y lo masivo es Norky’s, nuestro Mc Donald’s». El Rancho habría perdido legitimidad y masividad también en su otro rubro, el de diversión infantil cuando era un «Huampaní miraflorino»: «Los éxitos gastronómicos también se explican por los rituales sociales, por las transformaciones del uso del tiempo libre. Y el tiempo libre invertido por la gastronomía de comida rápida fue tomado por las transnacionales: las fiestas en el Kentucky, en el McDonald’s. La gente que llevaba a sus hijos a El Rancho a comer y jugar, ahora los lleva a una de estas o a Bembos, hay uno con oferta para que jueguen los niños en la misma avenida Benavides, muy cerca». Era, pues, el fin de una etapa dorada como sus papas fritas, que los niños pedían en cucuruchos. Hoy, en su honor, solo queda dedicarle un minuto de ruido (y travesura intensa).

  12. K.·.

    El problema con el Rancho es que no se pudo adaptar a los cambios de gustos de su público objetivo ni a sus neuvos competidores. recuerdo en Santiago de Chile un parque de diversiones similar (Mampato) en el cual celebras cumpleaños, fiestas de colegio, paseos e incluso pagando la entrada llevas a tu enano para que se divierta en todos los juegos (son juegos mecánicos, de concurso, préstamo de bicis, videojuegos e incluso un show con focas). El Rancho se quedó con sus juegos re-viejos y te cobraba muy caro para hacer una fiesta. Yo quise celebrar el primer año de mi hijito en el 2000 y era muy caro, comparado con el Burger o KFC, un pena porque la ubicación es perfecta, a los niños les encanta el pollo y muchos padres por nostálgicos lo preferimos (aunque hay un % muy alto de padres provenientes de provincia o de los conos que no conocieron el Rancho en su niñez).
    Una anécdota más: mi padre me recuerda que en los 70’s los únicos caballitos que funcionan con monedas (de los que vemos ahora hasta en la entrada de una bodega) estaban en el Rancho y en Huampaní, para lo cual debías hacer una cola terrible, con el adicional que cuando se acababa el tiempo el crío no quería bajar del caballito 🙂
    Saludos
    K.·.

  13. vane

    Realmente es una pena, recuerdo que cuando era niña me festejaron solo un cumpleaños en el Rancho porque la verdad era demasiado caro, sin embargo la pase alucinante…….. aun ahora queria que mis ñaños lo conocieran, recuerdo tambien que cuando recibia esas tarjetas del payasito era sinonimo de una gran fiesta y una tarde inolvidable…. creo que realmente se perdera un icono de diversion infantil para muchos…….. pero es como dicen lamentablemente todo tiene su final……….

  14. claudio

    Que pena ,El Rancho se fue para nunca volver, me acuerdo de una tarde en el Rancho en Agosto del 88 inolvidable cumpli mis 7años sin fiesta pero ahi con mi hermanos y padres.
    Esos juegos mecanicos de los años 70s todavia estan,el cohete siempre tenia desperfectos,la abeja maya me daba miedo con su zumbido….. el trencito alucinante ..que lastima ,,,el rancho se debio haber convertido en un museo pa la nación
    Me acuerdo que al costado habia un restaurante coon una pista de cars pa niños.,.. que loco.
    Las 2 ultimas veces entre para fumar un wiro ,no había nadie fue en el 2001 y el 3 de Enero del 2006
    De verdad que nostalgia como me hubiera gustado volver a 1986 y revivir esa niñez que nunca volvera…………..

  15. Doris Meza

    HOla, estoy buscando informacion sobre el restaurant-polleria El Cortijo . Nuestra urbanizacion Las Magnolias que esta al frente de lo que era El Cortijo cumple 32 años y planeo hacer una memoria colectiva de lo que fue esta polleria. GRacias.Doris Meza

  16. K.·:

    Hola,
    de «El Cortijo» solo recuerdo que mi hermano nos llevó a comer un pollo para «estrenar» su tarjeta de crédito. Al final el dolió en el alma porque el precio era más caro que cualquier polleria promedio, aunque estaba muy justificado por la calidad y el servicio.
    Saludos
    K.·.

  17. Si hablan de pollerias sugiero que incluyan La Granja Azul

  18. BENJAMIN

    Me acuerdo haber ido a la edad de 6 ó 7 años. y si. me acuerdo de las resbaladeras (creo que lo eran) en formas de letras. vagamente me cuerdo de la letra “k” y de la letra “n” las cuales me llamaban mas la atención que el resto de las letras; y también me acuerdo del trencito. pero lamentablemente con tantas empresas que vinieron dieron prácticamente el fin de “El Rancho”, aparte que no supieron dar un mejor mantenimiento a los juegos y modernizarse un poco mas.

    Y son empresas como el Kentuky o el Mc Donald que a mi parecer no se que le encuentran de sabrosos. si lo nuestro es mucho mas rico que esas supuestas comidas (respeto a los que lo consumen; pero como reza el refran: “entre gustos y colores no han escrito los autores”.).

    Ojalá vengan otras empresas con formatos iguales o parecidos, quizás con los mismos juegos, pero también con juegos mas modernos y espectáculos mas novedosos.

    Ben.

  19. JoMi

    Creo que A El Rancho no lo mataron, sino se suicidó. No evolucionó en el tiempo y no cambió su oferta. Las papas. El pollo eran los mejores de Lima, pero no pudo con Kentucky y sus variedades, Norkys y Rockys. El restaurante, antaño con orquesta bailable los fines de semana, pasó a tener un servicio malísimo. El bar de pronto solamente tuvo cervezas, etc. La oferta de fiestas infantiles de KFC o Mc Donalds no tuvieron nada que ver, desde mi punto de vista.

  20. Marco Antonio

    I que decir del Caballo?el Caballo era inperdible cuando uno iba en los 70¨s
    El Caballo que estaba en la parte izquierda de la entrada,que trotaba.
    El Golfito era lo maximo y las mallas Saltarinas las llamaban «Canguro»»
    Recuerdo que costaba S/ 500 Soles cada juego.Si uno queria el local costaba 500,y 500 mas cada adicional como el tren,otros 500 mas,el golfito otros 500 mas,el canguro otros 500 mas,eso si lo recuerdo muy bien,yo fui a muchos y cualquiera no lo hacía alli.incluso los fines de año hacían espectaculos con fiesta y habia una promocion que si te comias 7 pollos NO pagabas.

  21. CASIO lanzó en mis años 70 su primer reloj
    de pulsera digital y desde entonces establece nuevos estándares en este sector.

Deja un comentario

Your email address will not be published.
Required fields are marked:*

*