(ARKIV: ¡Así nomás! )

 

 

Fuentes: Arkivperu, Todo Sport, Caretas, Ovación,
Gente, Gregorio Huaroto. Fotos: Ovación, Caretas, Gente, Arkivperu.


Perú, luego de una buena actuación cumplida en el mundial de México 70, (se ubicó entre los mejores ocho y ganó el premio Fair Play), fue designado como cabeza de serie del grupo II Sudamericano para las eliminatorias del mundial de Alemania 74. Así, en la antesala de este evento, Perú debió disputar un cupo para el mundial contra las selecciones de Chile y Venezuela. El ganador debería posteriormente jugar contra la Unión Soviética en un partido de repechaje.

Era la quinta participación de selecciones peruanas en eliminatorias para un mundial. Anteriormente, en 1957, habíamos sido eliminados por Brasil. En 1961 por Colombia. En 1965 por Uruguay. Solamente en 1969, eliminamos a argentinos y bolivianos. Perú llegaba como gran favorito a esta fase eliminatoria. Y quizás si fue este exceso de confianza −que pasó por jugadores, comando técnico, aficionados, periodistas− uno de los factores negativos que causó -al final- nuestra eliminación. El optimismo reinante antes de los partidos se hizo aún mayor entre los peruanos al decidir Venezuela auto excluirse de las eliminatorias, por tener conflictos con la FIFA. Solamente Chile quedaba en el camino de Perú para llegar a Alemania 74. Parecía que estábamos cerca. Muy cerca.


Sale Barotti, entra Scarone


La selección peruana, entrenada por el húngaro Lajos Baroti*, realizó una extensa gira preparatoria por Europa, gira en la que perdió contra Escocia en Glasgow 2-0, contra Holanda en Rotterdam por 3-0 y contra la Unión Soviética en Kiev por 2-0, obteniendo solamente un empate ante Rumania 2-2 luego que la selección peruana había estado ganando 2-0. Estos resultados causaron la molestia del público y la prensa, primero, y después una presión constante para que se separe al técnico Baroti, considerado como el responsable del fracaso de la selección peruana en la gira.

Baroti debió irse, y el uruguayo Roberto Scarone (quien entrenaba a Universitario de Deportes) asumió la conducción del equipo peruano en el mes de octubre de 1972, acompañándolo en su labor el preparador físico brasileño Claudio Coutinho** y el profesor Chiarella. Sin embargo, los resultados siguieron siendo negativos. En el debut de Scarone con el buzo de Perú, la selección perdió en un amistoso jugado en Lima contra la selección argentina quienes ganaron por 2-0 con goles del "Ratón" Ayala, figura del partido.


En la temporada del 73, año en que se jugaban las eliminatorias, Perú jugó cerca de quince partidos amistosos enfrentando a selecciones y clubes de diversos países. Se goleó a Panamá 4-0, se le ganó a San Lorenzo de Argentina 2-0 y a la selección de Colombia 3-1, siendo esos algunos de los buenos resultados obtenidos. Con la buena campaña, la excesiva confianza se instaló en la tienda peruana, y muchos creyeron que la clasificación al mundial la teníamos en el bolsillo.

Y es que los triunfos habían sido importantes, el equipo peruano había mejorado considerablemente, y la "dupla de oro", Cubillas-Sotil funcionaba a las mil maravillas. Los dos cracks estaban secundados por "Cachito" Ramírez, Roberto Challe, Ramón Mifflin y Manuel Mayorga. En la defensa quedaban José Navarro, Héctor Chumpitaz, Rodulfo Manzo, Julio Luna, Orlando La Torre, Carlos Carbonell. En el arco Manuel Uribe (a quien en las narraciones, Luis Ángel Pinasco llamaba "Chicho"), gracias a sus buenas actuaciones en Defensor Lima, se había ganado el titularato, relegando a los renombrados Rubiños, Correa, Zegarra y Sartor. Sin embargo, tanto la crítica como la afición coincidían en que a Uribe le quedaba el arco demasiado grande (al respecto, el recordado semanario "Siete Días", del diario "La Prensa" publicó una extensa nota titulada "Urgente, se necesita arquero que reúna estas condiciones", con una foto de Uribe siendo batido en su arco en un amistoso nocturno).

Pese a lo apuntado, se consideraba que el equipo estaba armado.

 

Reinaba la confianza.

El primer encuentro contra Chile (que en un 99,9% estuvo integrado por el club Colo-Colo) se jugó en Lima ante más de 45 mil espectadores que repletaron el Estadio Nacional. Fue el 29 de abril de 1973, tarde peruana, en la que hasta brilló el sol (en ese recordado marco la gente en las tribunas cantaba "Perú Campeón", al son de los acordes de la banda de la Benemérita Guardia Republicana. Un director de barras, en los prolegómenos del juego, se animó a bailar una marinera con una guapa muchacha. Pelotas de plástico de una conocida marca se regalaron a las tribunas ni bien apareció Perú por el túnel desde los camarines, encabezados por un Manuel Uribe que vestía chompa amarilla y no la clásica de color negro).

Fue el "Cholo" Sotil la gran figura del partido, quien anotó los dos goles con los que la Selección ganó cómodamente por 2-0. Tras su primer gol, Sotil corrió hasta treparse en la alambrada de tribuna sur para festejar su tanto. En el segundo, dejó en el camino a los defensas Quintano, Arias y Herrera para batir limpiamente al arquero Neff. Sotil salió ovacionado por el público. Se recuerda que, en ese partido, Chile planteó un juego extremadamente conservador, totalmente replegado en su valla. El partido, en general, fue deslucido y, al menos, el primero de Sotil fue fruto de pelotera en el área chilena. A mucha gente sensata, salvo el triunfo de a dos, no le gustó el encuentro, porque creyeron advertir que a la Selección peruana le seguía faltando alma y algo.


En Santiago mandó Chile


El partido de vuelta se jugó el domingo 13 de mayo en Santiago de Chile, que coincidió con el Día de la Madre. El sábado 12, la televisión peruana, controlada por el Gobierno, transmitió desde el aeropuerto Jorge Chávez la partida de la selección peruana, una cobertura en vivo presentada por Augusto Ferrando, Humberto Martínez Morosini y Ernesto García Calderón y animada por Augusto Ferrando. Antes de la salida del avión de la selección, varios Ministros abordaron sendos "Buffalo" de la FAP (entre ellos el inefable Javier Tantaleán Vanini, poderoso Ministro de Pesquería) rumbo a Santiago, a presenciar el encuentro (cada Ministro con comitivas que sobrepasaban la veintena de personas. ¡Qué ricos tíos!). Sin embargo, tanta expectativa no se vio traducida en el resultado final obtenido en el Estadio Nacional de Santiago.
 


 

Era curioso ver al comando técnico y suplentes del seleccionado peruano en las tribunas junto a la barra, algo impensable hoy. El resultado de este partido favoreció a la selección mapochina, que venció por el marcador 2-0. Los goles anotados por Julio Cristoso y Sergio Ahumada, quien aprovechó bien un rechazo de Chicho Uribe para liquidar, encendieron la alegría de los aficionados sureños, pues luego de perder contundentemente en Lima, muchos creyeron que el pasaje al mundial ya estaba sellado con el nombre de los peruanos. El partido iba conociendo de un resultado tablas hasta que el malgeniado Scarone sacó del campo a Cubillas (quien era marcado hasta por dos equipistas chilenos, siendo reemplazado por el "Jet" J.J. Muñante). Y en menos de lo que canta un gallo, con Challe sin un compañero de creación y liberados los players chilenos del "pressing" sobre el reemplazado Cubillas, se vinieron los dos pepinos del Mapocho.

Pero mientras entre los chilenos reinaba la alegría por el triunfo que obligaba a jugarse un tercer partido de desempate, en Lima reinó la disconformidad. Se culpó al entrenador Scarone por haber sustituido a Cubillas. Abrumado por las críticas, Scarone decidió cambiar su planteamiento de juego para el partido definitorio que habría de jugarse en el estadio Centenario de Montevideo.


Sin Cubillas fuimos eliminados.

Scarone decidió excluir al "Nene" Cubillas del equipo que jugaría el partido de desempate en Uruguay, aduciendo que la máxima figura del balompié nacional se encontraba "lesionada". Las palabras "lesión" y "lesionado" se repetían a toda hora en la televisión parametrada, en las radios deportivas, en las secciones y columnas de fútbol de los diarios de esos años (Manuel Doria, Salvador Larrea, Roberto Salinas, Guillermo Alcántara), en oficinas, en los bares, en las reuniones familiares, hasta en los recreos en los colegios. Incluso el propio Cubillas avaló la excusa de la lesión (para ese tiempo ya se había concretado su pase al FC Basel de Suiza).

¿Fue ése el verdadero motivo que marginó a Cubillas del tercer partido? Muchos alegan que el periodismo deportivo, o buena parte de él, con sus críticas notas (el diario Expreso escribió repetidas veces que lo mejor que podía hacer Cubillas era "irse a Suiza de una vez") influyeron en Scarone, otros piensan que la muy mala relación entre el número diez y el entrenador fue el verdadero motivo de la ausencia del "Nene". Sin embargo Cubillas avaló el dicho de Scarone, y solamente años más tarde mencionó que él no tenía lesión alguna por ese tiempo y que bien pudo haber jugado. Incluso, tras la eliminación, en una recordada entrevista para "7 Días", Cubillas reiteró lo de su lesión y demandó comprensión de la afición (la que, por ese tiempo, lo comenzó a apodar como "El Suizo", porque pensaba que había preferido su pase al balompié europeo)
 

 

El partido

Buena cantidad de aficionados de los dos países asistió el 5 de agosto de 1973 al estadio Centenario para ver el decisivo partido Perú-Chile. En el Perú la afición siguió el juego por radio y televisión (casi fue lo mismo, porque el partido no se televisó por satélite, pues una señal española tenía copado al artefacto que servía a Latinoamérica. Las transmisiones de la TV fueron sólo con audio, Pinasco para el Cuatro −pusieron en la pantalla una foto de la selección−, y, en el Cinco, una foto de Martínez Morosini sosteniendo un auricular, mientras la cámara mostraba el set de "24 Horas" con Pepe Ludmir, el Indio Mayta, Guillermo Alcántara, Alfonso Tealdo y Teófilo Cubillas y su novia).
 

 

Scarone hizo varios cambios con respecto al plantel de los dos partidos anteriores, se incluyó a Orlando La Torre y a Carlos Carbonell en la defensa, −a Carbonell se le puso especialmente para controlar a Caszely y para que se proyectara y sacara provecho de sus remates de larga distancia, lo cual no llegó a hacer nunca−, así como a Ramón Mifflin y a Héctor Bailetti en el ataque.

La selección peruana se puso en ventaja, luego de que Challe −con el pelo todo revuelto por el intenso viento− envíe un centro que fue empalmado magníficamente por "El Loco" Bailetti a poco antes de finalizar el primer tiempo.

Pero se dejó estar Perú. Creyeron que porque se habían cumplido los 45 minutos, ya estaba terminado el primer tiempo, Chile insistió en el ataque. Una escapada por la derecha de Caszely y Carbonell de atrás que lo derriba. Foul. Barrera que se demora en ubicarse, Uribe que se queda dormido junto a un palo haciendo indicaciones y Francisco "Chamaco" Valdez que dispara, la pelota toca en la barrera y pidiéndole permiso entra por el medio del arco ante la desesperación de los peruanos. Eran ya los descuentos. Los primeros 45 minutos terminaron 1-1.

Fue un gol psicológico. Perú ganaba 1 a 0 y entró con problemas al camarín por el gol tan ingenuo que le hicieron.

 

En el segundo tiempo, a los doce minutos, llegó el segundo gol chileno. Pelota que viene por la izquierda, la toca el chileno Farías, "Navarrito" que no calcula bien, el arquero Uribe que sale inocentemente, calcula mal y "se come el bote" (se adujo el mal estado de la cancha del Centenario), la pelota da un pique tremendo, se eleva más allá de la cuenta y se decreta de esa forma el tanto de la victoria chileno. Una "ingenuidad tremenda", como dijo Lucho Izusqui en la narración del partido para radio Ovación. Un regalo de Perú para Chile.

Scarone sorprendió a todos sacando al "Cholo" Sotil y sustituyéndole por el novato Juan Carlos Oblitas, quien hacía su debut en una eliminatoria mundialista. Pero ya era tarde, el arquero chileno Olivares se agigantó en la segunda etapa negándole el gol a Bailetti, "Cachito" Ramírez y Muñante y el marcador no se movió. Así acabó el partido.

Le faltó garra al equipo peruano, Perú jugó como si se tratara de un amistoso. Sin alma y sin espíritu, sólo con temor y pánico, los peruanos jugaron "para el asado", como lo dijo el comentarista Marcelino Pérez en su comentario para la TV uruguaya.
 

 


De esta manera Chile elimina al Perú para posteriormente medirse con Rusia en el repechaje (El partido en Moscú terminó sin goles. En el partido de vuelta en Santiago, los rusos no comparecieron por falta de garantías y principalmente porque el Estadio Nacional de Santiago fue usado para "concentrar" a los enemigos comunistas del gobierno. Ante la ausencia del equipo ruso, los chilenos entraron solitos al campo, dieron unos pasecitos y marcaron el uno a cero que clasificó a Chile para el mundial de Alemania 74).

 


Tras la derrota, un sollozante Teófilo Cubillas, en los estudios del Canal 5, señaló que él pudo haber jugado el encuentro y que se le marginó injustamente. Sin embargo el crack fue a los estudios con la pierna enyesada y con un bastón. Con los años, Cubillas adujo que lo marginaron del encuentro, un dicho ciertamente para la polémica, pues ello habría representado que Scarone (extranjero) habría estado dotado de un poder singular, llevándose de encuentro a toda la comisión peruana de esa fracasada empresa.
 

La eliminación, por supuesto, convocó un nuevo mitin de huachafería periodística, comentaristas que decían: "Ya lo ven", Alfonso Tealdo que en televisión casi se trompea con Pepe Ludmir, repitiendo su argumento de que "este había sido un partido más, que la patria no había perdido nada." (Si aquel había sido un partido más no se explicaba entonces porque el Canal 5 organizó un fórum en el que participaron incluso personas como Tealdo, que no sabían mucho de fútbol). Como le dijo un aficionado indignado a Tealdo en la puerta del canal: "El partido fue tan importante que hasta usted está hablando de fútbol". Pero hubo cosas peores, un diario metió a Dios en el asunto ("Dios sabe que hoy partimos a Munich", tituló el día del partido), metió luego a Scarone en un water, acusándolo de de escaparse por los baños después del partido. Otro llegó al extremo de intentar complicar al correcto entrenador uruguayo en un inexistente asunto de drogas.
 

 

Una eliminatoria que ciertamente es un recuerdo polémico, por lo agrio del resultado final, porque teniendo mejores individualidades Perú dejó escapar una oportunidad, porque al Perú le faltó un buen golero *** (tema endémico en el balompié nacional, porque dicen que tras el "Mago" Valdivieso y don Rafael Asca, "nancy que bertha" bajo los tres palos), y porque subsiste la duda si el carácter fuerte del uruguayo Scarone (ya desaparecido) pudo más que el deber ser de emplear lo mejor que se tiene para el logro de una empresa. Y que, por si fuera poco, todos los demás (incluso el aludido Cubillas) se dejaron "mangonear" como se sugiere.

Pero fue un hincha peruano el que dictó la más clara sentencia cuando dijo amargamente en Montevideo: "Pudimos ganar, pero no lo merecimos. No merece ganar un fútbol cuyos dirigentes cambian de entrenador cada vez que pierden un partido, cuyo entrenador desarma el equipo con cada derrota, con un público que silba a los suyos y aplaude al rival, y con periodistas de dudosa moralidad que critican a compás de los resultados o de los agasajos".

Un comentario de 1973 que puede ser tranquilamente aplicado en estos dias.


* Lajos Baroti era una especie de "sabio" del fútbol, muy respetado por todos y en todas partes, menos por los dirigentes de aquí que le bajaron el dedo después de la gira. Uno de los problemas que tenía era el idioma: no hablaba castellano. Había sido entrenador de Hungría en mundiales y olimpiadas; y volvió a entrenarla en el mundial del 78.

* Claudio Coutinho fue en el Mundial de 1978 entrenador de Brasil. Aquí impuso el "test de Cooper". Fue célebre la polémica que tuvo con Fernando Acevedo y Alfredo Deza cuando Juan José Muñante hizo 5′ 5 en 50 metros planos (hay una foto en alguna parte donde aparece llegando primero en esa carrera corta seguido de "Cachito" Ramírez y Oblitas, en ese orden).
Acevedo y Deza decían que era imposible, pues esa marca no la hacía ni el campeón olímpico. Muñante retó a Acevedo a una carrera de 100 metros planos; Acevedo no aceptó y en cambio pidió jugar una pichanguita con Muñante.

*** Se hablaba entonces a falta de arqueros de nacionalizar al argentino Héctor Horacio Ballesteros, que era arquero de la "U" y había establecido un récord de imbatibilidad en el campeonato local; además, había brillado dos años consecutivos en la Copa Libertadores. Sin embargo, el general Velasco dijo en una conferencia de prensa que el Perú tenía buenos arqueros, y allí se acabó todo.

"Chicho" Uribe no era malo, tan solo un poco gordo y muy inexperto. En Chile atajó muy bien el primer tiempo. El segundo gol en Uruguay lo sepultó: de regreso, cuando salía a la cancha en Lima, todo el estadio lo pifiaba. Tuvo que retirarse joven.

 


Ficha Técnica:

Perú 2 Chile 0

Estadio Nacional de Lima
Fecha: 29 de abril de 1973

Perú: Manuel Uribe, José Navarro, Rodulfo Manzo, Héctor Chumpitaz, Julio Luna; Manuel Mayorga, Alfredo Quesada, Roberto Challe; Hugo Sotil, Teófilo Cubillas (José Fernández), Oswaldo Ramírez. DT: Roberto Scarone.

Chile: Adolfo Neff, Juan Machuca, Leonel Herrera, Alberto Quintano, Antonio Arias; Lara, Francisco Valdez, Toto (Sergio Messon); Carlos Caszely, Sergio Ahumada, Castro (Muñoz). DT: Luis Alamos.

Goles: Hugo Sotil 43' y 63'.
Árbitro: Armando Márquez (Brasil)
Asistencia: 44,438 espectadores.

 

Chile 2 Perú 0

Estadio Nacional de Santiago
Fecha: 13 de mayo de 1973

Chile: Adolfo Neff, Mario Galindo, Lara, Alberto Quintano, Antonio Arias; Francisco Valdez, Paez (Muñoz), Castro, Carlos Caszely (Julio Cristoso), Sergio Ahumada, Leonardo Véliz. DT: Luis Alamos.

Perú: Manuel Uribe, José Navarro, Rodulfo Manzo, Héctor Chumpitaz, Julio Luna; Manuel Mayorga, Alfredo Quesada (José Velásquez), Roberto Challe; Oswaldo Ramírez, Teófilo Cubillas (Juan José Muñante), Hugo Sotil. DT: Roberto Scarone.

Goles: Julio Cristoso 67' y Sergio Ahumada 70'.
Árbitro: Ramón Barreto (Uruguay)
Asistencia: 50,000 espectadores.

 

Chile 2 Perú 1

Estadio Centenario de Montevideo
Fecha: 5 de agosto de 1973

Chile: Juan Olivares, Juan Machuca, Alberto Quintano, Hugo Rodriguez, Antonio Arias; Francisco Valdez, Carlos Reynoso, Lara; Carlos Caszely, Sergio Ahumada (Farías), Julio Cristoso. DT: Luis Alamos.

Perú: Manuel Uribe, José Navarro, Orlando La Torre, Héctor Chumpitaz, Carlos Carbonell; Ramón Mifflin, Roberto Challe, Juan José Muñante; Héctor Bailetti, Hugo Sotil (Juan Carlos Oblitas), Oswaldo Ramírez. DT: Roberto Scarone.

Goles: Héctor Bailetti (Perú) 39' Francisco Valdez (Chile) 47', Farías (Chile) 57'.
Árbitro: Da Rosa (Uruguay)
Asistencia: 70,000 espectadores.

 

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