Colaboración: Palta Rellena Blogspot.

Esta historia tuvo su brutal inicio la mañana en la cual unos gatos techeros, sabedores del exótico gusto por lo retorcido de Ronsoco, dieron cuenta de la existencia de un vasto cementerio de botellas en el techo de un infecto mercado de barrio. Ayudado por una horda de chibolos, nuestro amigo trepó por paredes sorteando diversos obstáculos para hacer por fin suyo este sugerente compilado de vidrio añejo. Con gusto pasamos a presentar una galería de botellas que marcaron época:
 

Más dulce que el amor, la KOLA INGLESA disfrutó de varios años de roja gloria campando su botella de inusual diseño por las calles peruanas. El diseño, una suerte de mágica mancuerna o élfica pesa de eje retorcido, facilitaba muy mucho el agarre de este orgasmo de meloso jarabe caramelo. La chaposa más sabrosa.


 

En los años en los que el uso de bidones de agua en sustitución de la de caño era un rara avis, el consumo de agua SAN LUIS ("ah, y no se olvide, no es mineral") y similares constituía todo una lujosa exquisitez. Su dibujo, toscamente impreso a dos colores, evocaba alturas donde el agua más pura corría alegre para terminar recogida en una botella que tenía como añadido la característica rugosidad que facilitaba su agarre. Aviso
 

De un sincretismo pop weswilsoniano apabullante, uno de nuestros logotipos preferidos pertenece a la inolvidable LIMA LIMÓN ("Bimbo, lima limón"), de la gran familia Bimbo. Verdosa botella larga, estilizada y rugosa. Otras versiones más reducidas, dirigida al público infantil, también están presentes en este repaso. Y aún existe otra más infantilona si cabe, que nos brinda la oportunidad de contemplar al enigmático osito Bimbo a cuerpo completo, plantígrado cacique oligarca de este imperio del sabor. "Sabor a fruta" decían. Aviso
 

Otro excelente diseño es el de FANTA ("Fanta y yo somos amigos"), con esos bellos rollos concéntricos que adornan tanto la variante marrón (una delicia) como la transparente de la clásica bebida.
 

 


SPORT COLA, "auténticamente regional", fue una bebida embotellada en Tarapoto que gozó de amplia popularidad en las regiones selváticas del norte peruano. Su logotipo porta orgulloso el característico redondo emblema mod, en una botella sencilla carente de otro interés añadido.
 

 

PASTEURINA fue una de las pioneras soft-drinks genuinamente peruanas con un indefinible aroma que por momentos pretendía recordar a la hierbaluisa y una botella de sobrio diseño. Practicamente no varió en presentación ni sabor, colapsando de forma irremediable a principios de los 90. En nuestra colección guardamos celosamente dos versiones, una clásica con la curiosa rugosidad localizada en la parte superior y otra más alargada, que aún conserva el líquido corrompido y mutado por el paso del tiempo.
 

Y qué decir de la peruana entre las peruanas, la teta vernacular por excelencia de la que todos mamamos, la imprescindible, la indispensable INCA KOLA, "la bebida de sabor nacional". Una heróicamente castigada botella de un litro llena de rollitos carnosos tan mágicos a la palpación, coronados por un desgastado logotipo de hace 30 años. Hasta con su araña.

 

El logotipo de Canada Dry es mundialmente conocido así que poco comentaremos sobre él. En el Perú se comercializaron la versión AGUA TONICA y la PIÑA CANADA DRY ("piñísima"), teniendo esta última un curioso y atractivo diseño de enrejado en la zona de agarre.
 

 

PERU DRY fue una oscura marca que se pierde en los años en los que las botellas se transportaban en sacos con aserrín. Nos dejó como legado una sencilla botella verde de tosco logotipo, con las letras inicial y final atravesando cual lanzas el globo terráqueo.
 

 

Diversos modelos de PEPSI enriquecen esta colección, pudiéndose contemplar una marcada evolución en el logotipo. Contemplar la frase "industria peruana" al pie de la marca dan fé de su autenticidad. Otra. Otra más. Y otra. "Pepsi, la playa y tú...".


 

Como no podía faltar en toda colección de botellas que se precie, un curvilíneo recipiente de la más imperialista de todas las bebidas, la COCA-COLA ("la chispa de la vida") está presente. Abombadita, agarrable y sugerente y con un logo más basico que la tabla del uno.



 

Una de las más valiosas joyas de esta deliciosa recopilación es la magnífica "orange" CRUSH. Preciosa botella, exquisito diseño de rollitos sin fín con ese rombo que no podía tener otra localización, rememorando a las antiguas bebidas tónicas norteamericanas de finales del siglo XIX. ¡Super lujo! Una variante es la modelo "novia" de un litro, con un engrosamiento superior a modo de mantón y un finísimo cuello. Una última variante podemos también encontrar en este aviso de los sesentas.
 

Netamente ochentera, la gaseosa BEAT (versión piña y versión fresa) poseía una botella de discreta y sencilla forma ondulada, sin mayores abalorios.
 

 

 

Desconocemos la historia de la burbujeante KOLA LATINA, un ejemplar que conserva la chapa. Como casi todas las gaseosas menores o regionales, el diseño del recipiente es sencillo, con alguna rugosidad estratégica, poseyendo todo su encanto concentrado en el logotipo.



 

Pasamos ahora al agua minero medicinal JESUS, un ítem imposible de la costa sur peruana, embotellada por la Sociedad de Beneficiencia Pública de Arequipa y provista de un curioso diseño ranurado amén el logo típico de las aguas minerales. Una coetánea es la afrutada NECTARÍN, con graciosos y estratégicos anillos.





Enormemente popular en la ciudad del Misti es la KOLA ESCOCESA, de sencillísimo y poco atractivo diseño liso y un sabor que recuerda poderosamente (soy fiel testigo) a jarabe para la tos.

 



Dentro del subgrupo de aguas minerales de los años ochenta debemos incluír al agua SELTZ, de la que los más viejos del lugar recordarán un comercial televisivo repleto de aeróbicas chicas en mallas.

 


Otras botellas que se llevó el ropavejero:
Royal Crown Cola, Teem, Bidu Cola, Sprite, Lulú, IQ, 7up, Selva Alegre, Bingo Club, Guaraná, Watt's, Aviso

El Baúl

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