((( La Lista ))) # 7


Los “Spirographs”. De vez en cuando llegaban vendedores a los colegios para estafarnos con estas reglas y lapiceros a colores para hacer dibujos extremadamente psicodélicos y sin ninguna utilidad. Por más empeño que uno le ponía las figuras nunca salían como en el manual.

“Marcado” (Branded, 1966). Serie que narraba las peripecias del oficial de armada Jason McCord (Chuck Connors) erróneamente sometido a corte marcial luego de la batalla de Bitter Creek (fue el único superviviente) y siendo acusado de cobardía y dado de baja de manera deshonrosa. Al empezar el programa le rompían la espada y le arranchaban las medallas al tono de: “Marcado, sufre su deshonor, con la conciencia tranquila que dirá la verdad”. Era también una chapa común en el cole, si llegabas con alguna herida o tajo producto de alguna palomillada, estabas definitivamente “marcado”.

“No me junto contigo chiquillo”. Frase típica de los ochentas.

Papel Paracas: “Más papel de punta a punta”. Recuerden el comercial de tres rollos que se iban desenrollando en una especie de carreras de cien metros planos.


El microespacio del Topo Gigio. Este simpático ratoncito ganaba a su inseparable amigo, el puertorriqueño Braulito Castillo en decir: “¡A la camita!”. El roedor saltaba eufórico, casi fuera de sí gritando: “¡Lo dije yo primero, lo dije yo primero!”.

Los micros con los tubos de escape hacia arriba ¡Algunos de ellos todavía en circulación!

“¡Taaambién vieeene!” (En la presentación de las noticias con la inconfundible voz de Iván Márquez).

La propaganda de Ron Pomalca, con el caballo de paso: “Tu piel es morena y está curtida contra las penas. Tu sol es rubio, tan rubio puro, como este ron. Pomalca Ron.” Bien criollón, ¿no?

El defensa peruano del Boca Juniors y capitán de la selección de los setentas: Julio Meléndez. Era ídolo y la hinchada le cantaba: “Y ya lo ve, y ya lo ve, es el peruano y su ballet”.

La gaseosa Pasteurina con sabor a hierba luisa.

Cerveza Malta Polar: “¡La negra suave que te pone en fá!”.

“Los colosos del catch” o “las luchas espectaculares entre los colosos del ring”. Con la popular frase: “¿Árbitro? ¡Manolo!”. La pasaban en el canal 5 los sábados por la noche. Una vez nos llevaron con gran ilusión a ver a Blue Demon y a toda su gente al Amauta pero nos dimos la sorpresa que el programa se grababa en “video-tape” los jueves. Esa noche por cierto casi nos asaltan.

Las bicimotos de Honda, que con una palanquita las cambiabas de moto a bicicleta. Prendías la moto con unas pedaleadas bien dadas.

“Hasta mañana mamá, hasta mañana papá, he estudiado, he jugado y vi mi televisión”. Canción de una mascota del Canal 5 junto a otros títeres cuando finalizaba la programación.

La promoción “recorte su cupón” de El Comercio. Comenzaba en enero y sorteaba para Navidad una casa completa incluyendo a “Pipo”, un perro pastor alemán.

Maruy: “La tienda que le conviene conocer”.

“Nos estamos viendo”. Slogan utilizado por Panamericana Televisión cuando comenzaron a hacer coberturas a nivel nacional a través de las microondas y que eran parodiadas por Camotillo El Tinterillo como las “microbio-ondas”.

Antes, cuando la selección jugaba amistosos se le denominaba la “pre-selección”.

 “¡Va pa la peña!” (Augusto Ferrando en “Trampolín a la Fama”). Se refería obviamente a la Peña Ferrando.

Los vendedores de cometas en la av. Javier Prado y los vendedores de avioncitos de technopor en el parque Salazar.

“El concurso de las pataditas” que se presentaba en el programa del Tío Johnny, con campeones que mantenían por tanto rato la pelota en vilo. Uno de ellos (Japhet López, que luego quedó invalido en un accidente) fue mostrado en vivo en el noticiero de la noche, mientras seguía pateando la bola en la esquina del canal. Todo esto durante la fiebre mundialista de México 70.

El nuevo desayuno peruano: ¡Té Toro!

“Duran, duran y duran hasta que pasen los años”. Slogan del duradero comercial de pilas Duracell, con el conejito que se queda solo tocando su tambor. La pila se cerraba con un ¡duh-duh-DUH!

“¡Patapúfete!” (Pepe Viondi en “Viendo a Biondi”).

Los míseros muñequitos de cachacos verdes de plástico y sus paracaídas que estaban hechos de bolsas.

“¡Aguanta el coche!” (Anónimo).

La paleta pelota y el yo-yo “Rusell” que lo canjeabas por las cajitas amarillas de Kolynos. El yo-yo venía en dos modelos: principiantes y profesionales. Los principales desafíos eran hacer la cascada, la vuelta al mundo, el perrito y el columpio. Se organizaron varios campeonatos y a los mejores se los llevaban a los Estados Unidos, incluso vino una vez un equipo de campeones mundiales.

La “Gringa” Inga secuestrada junto a unas monjas en Lurigancho. Saliendo del hospital le preguntan cómo se siente: “Me duela mucho la cabeza, parecer que el médico se olvidó las tijeras adentro”.

“Esalito”. La célebre mascota de ESAL que te pasaba la voz cada vez que te iban a cortar el agua. Todo por supuesto: “En beneficio de la comunidad”.

En el 81, para las eliminatorias del mundial España 82, Panamericana había adquirido los derechos para transmitir los partidos, pero América llenó con publicidad su nombre en las graderías del Estadio Nacional. Esto obligó a la gente del canal 5 a colocar cámaras en posiciones y ángulos extrañísimos, para captar lo menos posible el nombre de América.


Más o menos en esa época, el periodista uruguayo Emilio Lafarranderie, “El Veco”, tuvo problemas en su país por pronosticar que Perú le ganaría a Uruguay en las eliminatorias. Entonces, invitado por Pocho Rospigliosi comenzó a laborar en el Perú, primero en la revista Ovación y luego en la radio, en El Comercio y Panamericana. Posteriormente, Micky lo acusaría de serrucharle el piso a su viejo.

“Yo estoy con la Teletón”.

“¡No nos ganan por mi madrecita, no nos ganan!” (Ferrando cuando Perú empata en la Bombonera y clasifica al mundial de México 70).  “¡No te pares negrito… Santorín en la punta…!”. (Otro relato célebre de Augusto Ferrando cuando el caballo peruano ganó el Pellegrini, una importante carrera en un hipódromo de Bs. As.).

Otras frases del zambo Ferrando (es que no se acaban): “Sale caliente”…”te hicieron el avión”…  “Siempre contigo”…”Un comercial y regreso”…”para todo el mundo”… “Yo lo descubrí”.


“Amor es…” que era una tira cómica sobre unos niños calatos que estaban casados (?) y te inculcaban una serie de melosos mensajes. Estaban hasta en la sopa durante los setentas, incluso Editorial Navarrete les sacó un álbum.

“Agua pa ti, agua pa mi…” (Jorge Montoro, deshojando margaritas con su personaje “El Poeta Hippie”; un loco mugroso que se burlaba de medio mundo).

“Tiburón”. Claro, ahora es muy fácil mofarse de una película con un tiburón de jebe y llena de arcaicos efectos especiales, pero verla el año de su estreno y a una edad lejanamente apta nos estropeó todo un bendito verano (nos debes unas vacaciones en Ancón, Spielberg). Traumática desde el arranque, nos quedamos con la secuencia nocturna de la primera víctima, condimentada con su erizante musiquita. Con esta película un joven Steven Spielberg se graduaba de genio.

La película “El Exorcista”, se rumoreaba que la gente se desmayaba al ir a verla.

La película “Terremoto”, se rumoreaba que todo el cine se sacudía. Sobretodo el cine Roma con su promocionado “Sound Surround”.

La película “Infierno en la selva”, se comentaba sobre una escena donde a la chica le salen gusanos de la piel.

Sigamos haciendo memoria. Creo que fue a fines de los setentas cuando nos hinchamos los ojos viendo películas trash sobre bestias que desafiaban a la humanidad. Después de “King Kong”, Dino de Laurentis hizo la ilógica “Orca asesina” donde una orca con sed de venganza perseguía por media USA a un cazador de ballenas, destruyendo botes, casas y pueblos enteros (Moby Dick era un pejerrey a comparación). También pasaron una cinta sobre unas hambrientas pirañas y como olvidar el lamentable “Cocodrilo mortal”, que era un cocodrilo que medía como doce metros, pesaba como 900 kg. y vivía en los alcantarillados. (Después de ver a tanta bestia suelta hasta a tu perro lo mirabas de reojo).

El cine “Túpac Amaru” de Comas. Que te dejaba pasmado por sus precios cuando chequeabas la cartelera (nunca fuimos pero creo que pagabas un sol y veías como tres funciones). Aún existe y todavía con ofertas 2 x 1.

A principios de los setentas las telenovelas gauchas comenzaron a entrar con fuerza. Una de ellas fue “Papá Corazón” con la entonces niña precoz Andrea Del Boca, en el papel de “Pinina”. El personaje causó polémica y se le consideró mal ejemplo para los niños huérfanos porque Pinina no solo dialogaba con su madre muerta, sino que intentó también en la ficción, suicidarse dos veces.

“¡El avión, el avióooon!” (“Tatoo” en “La Isla de la Fantasía”).

“Chingolito”. Personaje que tuvo su momento de gloria, era caracterizado por el “Ronco” Gámez y mostraba al típico niño peruano con todas sus carencias (el viejo estaba en cana, nunca conoció a su mamá etc.)

“El hombre se acostumbra a todo, incluso a estar casado” (Sofocleto).


Los populares chicles de menta “Tumix”, en cajas grandes de diez pastillas y chicas de a dos. Los mayores venían con el cuento que si masticabas mucho te arruinabas la mandíbula (entonces mejor dejo de comer). Los Tumix terminaban pegados en las butacas de los cines o en el pelo de algún compañero.

Los lapiceros “Lucas Pen”.

El aviso del desodorante-spray Impulse: “Cuando un hombre que no conoces, de pronto te regala flores, eso es Impulse”. El comercial con Pilar Brescia era una copia de uno estadounidense de los ochentas, pero aquí lo pusieron en escena en el Paseo de la República, donde se veía un letrero “Jean Kansas”.

“Ser peruano y feliz es, sin más, una contradicción.” (Antonio Cisneros, poeta).

Las elecciones municipales del 83, cuando Alfonso “frejolito” Barrantes utilizó al personaje de historieta “El Cuy” de Juan Acevedo y que le hacía la mecha al PPC con Ricardo Amiel y su “Amiel puede”.

El flojonazo de “Sampietri” y su sobrino “Puchito”, personajes de las tiras cómicas de Julio Fairlie en el diario Última Hora. Otros personajes eran “Serrucho”, un cholito bien vivo y “Boquellanta”, que era un negrito (los dos dibujados por David Málaga) junto a la apetecible “Chabuca”.

“Vamos a jironear”. Frase común en los años veinte, durante la Belle Epoque limeña, cuando la aristocracia se encaminaba hacia el centro de Lima a contemplar las vitrinas de la Galería Boza, a comer helados bañados en chocolate en la Botica Francesa, iban a la Casa Oeschle, a la casa Ferrand, a la casa Murgía, a la casa Courret (ahora galería de ropa), a la casa Welch, a escuchar valses a pedido del público en el Palais Concert (edificio en la esquina de la cuadra 7 del jirón de la Unión). Paradójicamente todavía se escuchan melodías en este local, pero ahora son los ritmos tecnocumbieros de la discoteca “Cerebro” (Viernes: Polos mojados, 50 dólares a la ganadora, un trago de cortesía).

“Obtuve en Chile un revólver calibre 22. Lo he probado. Funciona. Está bien. No será fácil elegir el día, hacerlo” (Escritor José María Arguedas, poco después se suicidó disparándose a la sien).

La celebración del italiano Marco Tardelli en la final del mundial 82. Paolo Rossi ya había marcado el 1-0 contra los alemanes, y cuando Tardelli hizo el 2-0 doce minutos después la final estaba prácticamente definida. Y Tardelli explosionó. Realmente no hizo otra cosa que correr hacia la banca de suplentes, pero la alegría que había en sus ojos, en su boca, en todo su cuerpo, esa alegría nos dice más sobre la magia del fútbol que ninguna otra cosa.

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