
(Clickea en las carátulas para ampliar).
Si tuviéramos que definir
cómo habían sido las carátulas de los cuadernos a mediados de los años
setenta, nos daríamos cuenta que ni siquiera habíamos reparado en ellas.
Sin embargo, haciendo un poco de memoria, recordábamos que eran serias,
oscuras, hasta tristes... y no nos parecía natural que así fuesen.
Pensando
que la carátula es simplemente la cubierta de un cuaderno, quizá no era
desacertada la fórmula inamovible de los colores "fúnebres". Sin embargo,
alguien pensó en forma distinta y entonces el nuevo rostro de los
cuadernos escolares demostraron que había pensado acertadamente.
La Compañía Industrial
"Loro S. A." presentó en una conferencia de prensa
a principios de los años 70, el revolucionario nuevo rostro de sus
cuadernos.
Casi podemos decir que los cuadernos hacían honor a su nombre: hablaban y
tenían colorido. Sus carátulas no eran las oscuras y clásicas carátulas
negras
(un ejemplo: las pastas
negras de los cuadernos Minerva),
azules o, en el colmo del "atrevimiento gráfico", rojas. Estos solemnes
colores tradicionales fueron substituidos por vívidas imágenes de piezas
cerámicas, orfebrería peruana, viejos automóviles y modernos dibujos Op,
acompañado de apropiados textos explicativos.
"Quisimos
ser diferentes y dar un paso hacia adelante en la fabricación de cuadernos"
empezó diciéndonos el Sr. Ernesto Osores, gerente de Industrial Loro S.
A., "Las carátulas o pastas de los cuadernos han sido hasta ahora un
espacio perdido y en un país en desarrollo, como el nuestro, no debe
desperdiciarse un espacio que puede servir para comunicar algo didáctico y
útil para la juventud".
Ernesto Osores era un hombre
joven y de mentalidad práctica. Su afición por las artes gráficas lo
obligó a pensar en la utilización de carátulas ilustradas a todo color y
su condición de empresario moderno, imbuido de un profundo sentido de
responsabilidad hacia las generaciones en formación, lo animó a dar a
estas carátulas una dirección peruanista en algunos casos, sin olvidarse
de lo que gusta e inquieta sanamente a la juventud de hoy. "Este no es
sino el primer paso" -continuó Osores- "Creemos haber encontrado una
fuente inagotable de comunicación con la juventud. Nuestras carátulas
serán desde ahora un útil instrumento para la formación estudiantil. Hemos
empezado por colecciones como cerámica Pre Incaica e Incaica, dando en
ella una breve explicación de las piezas que ilustramos. Nuestra colección
"Oro del Perú" está constituida por una colección de piezas de orfebrería
de antiguas culturas que nuestro artista, el conocido ilustrador peruano
Joe de León, ha logrado reproducir fielmente.
Otra
colección que llegaría en esos años a la juventud estudiosa era la
denominada "Los Primeros Automóviles", el grafismo simple y a la vez
expresivo de esta serie nos trasladaba a los primeros tiempos de la
Industria Automotriz, mostrándonos antiguos modelos y señalando en forma
amena la evolución del automóvil".
Finalmente otras colecciones
estarían dedicadas a "Temas Modernos", recordamos por ejemplo imágenes de
naves futuristas y la de diversos gladiadores del espacio que ejercitaban
nuestra fantasía. Las declaraciones de Ernesto Osores trasuntaban
conocimiento de un mercado y fe en un producto del que el público
comprador no fue defraudado. (Fuente: Caretas).

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