© 2013 . All rights reserved.

"Los Bebés Repollitos" (Hogar, 1984)

Los Bebés Repollitos
nacieron de una col,
nacieron de un repollo
muy lejos de aquí.
¿Quién los va a cuidar?
Los Bebés Repollitos
no tienen mamá.
Buscan una niña
que los quiera mucho,
que quiera jugar.
Los Bebés Repollitos
se pueden adoptar
si una niña buena
los promete amar.
Los Bebés Repollitos
te van a mirar
con dulces ojitos
que saben voltear.

Ven ahora mismo
ven hoy día a Hogar,
los Bebés Repollitos
te van a adorar.
Ven a visitar
a los Repollitos en Hogar,
y escoge a tu gusto
el que vas a adoptar.
Tu Bebé Repollito
no se puede comparar
pues no hay dos iguales,
es único y sin par.

(Publicidad de Hogar, 1984)

Durante los años setentas las muñecas y muñecos para niños eran estéticamente bellos, adorables y súper acariciables. Ejemplos de estos eran los Apachurritos de Basa o los Chicho Bellos. Pero durante la nueva década, los cánones de belleza del mundo del juguete cambiaron. De repente, lo feo se transformó en bonito y aparecieron unos muñecos regordetes de ojos grandes, narices pequeñas, frentes amplias, mentones breves y las cabezas de tamaño desproporcionado con el resto del cuerpo. Así eran de feas, pero a todos chiflaba. A tal punto que en los Estados Unidos y en Europa, habían desatado una verdadera revolución. Se trata de la “Cabbage Patch” (Repollo de trapo), una muñeca que se había convertido en el juguete más codiciado del mundo infantil.

Los fabricantes de muñecas bellas, en efecto, estaban al borde del síncope. Y los sociólogos, tan oportunos, aventuraban una explicación. Afirmaban, en primer término, que el secreto del nuevo juguete residía en su gran personalidad: todas eran parecidas, pero ninguna era idéntica a la otra.

Los fabricantes, para obtener un ejemplar irrepetible, las habían diseñado por computadora. Y a ello, añadían otros detalles distintivos: expedían certificados de nacimiento, papeles de adopción y la garantía de que, en su primer cumpleaños, enviarían una tarjeta de felicitación. Los psicólogos, por su parte, atribuían la sicosis colectiva al hecho de que las muñecas eran invariablemente feas y eso excitaba los naturales instintos de compasivo afecto y hasta de protección.

El delirio, no obstante, había llegado a mayores alturas. Se crearon negocios derivados: clínicas que intervenían quirúrgicamente a las muñecas, salones donde se les leía cuentos, etc. Y también, desde luego, problemas de mercado. En las aduanas de Estados Unidos, por ejemplo, destripaban a las muñecas que venían de Taiwan. Las calificaban de imitaciones -- su inventor era Xavier Roberts, un campesino de 28 años, luego multimillonario, nacido en las montañas de Georgia -- o bien las sospechan como “correos” de narcotraficantes.

En Harrods, los más lujosos almacenes grandes de Londres, se habían agotado todas sus existencias. Y hubo gente que adquirió cuatro o cinco a la vez originando todo un mercado negro. Este frenesí por obtenerlas ocasionó tumultos que precisaron incluso de la intervención policial.

Acá, en Lima, la fiebre subía cada día un grado y se calculaba que, para la navidad de 1984, la fiebre rompería todos los termómetro. No eran, eso sí, los repollos de trapo, sino su versión peruana, denominada “Cotton Patch Kids” (nombrecito para la exportación), lo que revelaba que, aunque confeccionadas en trapo, se hallaban rellenas con algodón.

“Es el algodón que broté después de las torrenciales lluvias en los campos algodoneros de Piura”; decían sus fabricantes, las artistas plásticas Eva Eyzaguirre de Lemor y Pilar Mufioz Nájar de Mufiiz. "En nuestras muñecas se mantienen las características básicas —fealdad conmovedora, carácter irrepetible y todo aquel rollo burocrático de certificados y papeles de adopción—, pero se adiciona un vestuario completo, que incluye hasta pañales auténticos. En nuestra fábrica trabaja mucha gente. Hay zapateros, costureras y especialistas de diversos talleres, porque las mufiecas usan de todo: conjuntos, bebecrece, vestidos y hasta buzos deportivos”. En cuanto a la venta comportaba un ritual igualmente sorprendente. Pilar Muñoz, quien era la encargada de entregar la muñeca en adopción, vestía rigurosamente de enfermera. El viejo refrán caía a pelo. “La suerte de las feas las bonitas la desean”.

Pero si lo feo se transformó en bonito, lo lógico era que lo horrible se transformara en algo hermoso, o por lo menos popular. Eso fue lo que pasó con los "Garbage Pail Kids" ("La Pandilla Basura") unas serie de stickers diseñadas como una parodia de las cándidas muñecas de los Cabbage Patch Kids. Las figuritas causaron revuelo por su humor negro y sus imágenes irreverentes y grotescas. Su venta fue incluso prohibida en ciertos colegios. Mira nuestra galería aquí

Fuente: Caretas.

12 Comments

  1. K.·.

    Hola,
    recuerdo la publicidad local, que las vendían en tiendas «fichas» como La Juguetería (en San Antonio, tienda innovadora en cuanto a traer juguetes directos de EEUU y novedades como el Risk, Simon, Stratego, Sea monkeys, etc), Sears/Saga y Oechsle; pero no recuerdo que se haya desarroallo una «fiebre local» por los muñecos. Eso sí recuerdo un capítulo de Punky Brewster en que als tres niñas logran, tras mucho esfuerzo de sus padres, conseguir una muñeca para las tres, creando situaciones hilarantes.
    Saludos
    K.·.

  2. silvio

    ahora comprendo el juego de palabras cabbage y garbage de los americanos
    los muñecos bomboncitos se parecen a los cabbage
    http://www.youtube.com/watch?v=lR4OTSWqvGI

    p.d. seria bueno q hagan una entrada sobre la noticia d la renuncia del Papa Benedicto XVI hay archivos de su visita a lima en 1986

    • Margui

      Ni hablar. Los repollitos y los bomboncitos no se parecen en nada, lo único que tienen en común es el pelo hecho con lana.

    • Margui

      Americanos somos todos los que nacimos en este continente. Para referirte a los nacidos en Estados Unidos, se dice estadounidenses.

  3. Luis Ernesto

    más bien en este post deben de entrar a tallar la gente que nació a fines de los 70’s o principios de 1980 🙂

  4. silvio

    yo naci a principios d los 80s pero jamas voy a discriminar a gente para q comente luis ernesto

  5. Lucia

    Recuerdan el comercial de los 70’s sobre el algodón Pima para su producto para niñas Mochita? La canción decía: Para las chicas chicas, Mochita es el regalo, más chic chic chic, para las chicas chicas …» La niña era Consuelo Vidal del Villa María, pueden conlgar el video? en youtube solo hay uno de ponle corazón pero no es el comercial completo.Gracias

  6. patricia tapia

    En que tienda de los ee.uu puedo encontrar los repollitos

  7. gloria villalobos mendoza

    vivo en argentina y quisiera saber donde puedo encontrar un bebe repollito ya tengo 41 pero desde q tuve 9 años siempre soñe con uno se lo agradeceria mucho

Deja un comentario

Your email address will not be published.
Required fields are marked:*

*