Paisajes orínicos de la
pantera más famosa del mundo.
En
1963, al cineasta
Blake Edwards se le ocurre llamar al caricaturista Friz Freleng
con un objetivo: diseñar el misterioso y alucinante personaje de la
secuencia animada que abriría su nueva comedia fílmica: La Pantera Rosa.
Recordemos que Edwards era un habitante crítico, a la vez que fascinado,
de la decadente y hedonista California de los 60's (hogar de los Beach
Boys, Charles Mason y los hippies por igual). Un exquisito conocedor del
mundo artístico de la costa oeste y de sus excesos, juergas y simpatías
alucinógenas (que él y Peter Sellers, en 1968, parodiarían con "La Fiesta
Inolvidable").
Freleng, por otra parte, era un contemporáneo de leyendas de la animación
como Chuck Jones y Tex Avery, con quienes trabajó entre los
30's y 50's en las series animadas de Warner Brothers (los archifamosos
Looney Toones y Merrie Melodies). A diferencia
del adocenado y dulcete humor Disney, las animaciones de Warner se
caracterizaron por su esquizoide violencia (Avery era el abanderado), sus
catatónicos personajes (Bugs Bunny en su época más hardcore) y de
un humor absurdo y campechano en la mejor tradición excéntrica gringa.
Esta vez Freleng pensó en un producto para adultos, más sutil y arriesgado
que sus trabajos
con la Warner, pero que también respondiera a las
inquietudes y alucinaciones de la época.
No es casualidad que los episodios de filmación de los cortos animados de
la popular Pink Panther se den en el periodo 64-68, es decir, en plena
efervescencia del estallido psicodélico (recordemos que por entonces el
LSD todavía no era ilegal).
Creo que no hay un
personaje animado que comparta una visión tan irracional, absurda y
enajenada de la realidad -a la vez que llena de ingenuidad- como la
Pantera Rosa. La animación siempre fue un terreno de fantasía desbordante,
pero ni Tex Avery ni la extraordinaria vitalidad de los Looney Toones
compartían esa descolocación cósmica y existencial del personaje de
Freleng.
Quiero, de una manera sencilla y directa, decir lo siguiente: la Pantera
Rosa es una alucinación. No es una representación o exageración o parodia
de la realidad. Es una realidad aparte. Su material está tejido con el
mismo material que el de un estado alterado de la conciencia o que el de
los sueños. La muerte no existe, las leyes de gravedad no se cumplen, y
nuesto héroe es un realización de vida y sobrevivencia en un mundo más
onírico que real. A diferencia del esquizofrénico Bugs Bunny, el humor de
la Pantera nace no de la agresión hacia el otro o de la crueldad hilarante,
sino del absurdo de la realidad como un todo. Video
Quizás por eso nuestro
personaje no hablaba, vivía en un mundo prelógico e infantil, donde nada
malo podía suceder. Un mundo casi uterino de ensueño y visiones, lleno de
peligro e incoherencia, pero seguro al fin y al cabo. Recuerdo capítulos
más cercanos a un cuadro de Escher o dadaísta, como el
explícitamente lisérgico "Psychedelic Pink", un absoluto trip surrealista
donde los libros "sangraban palabras" y letras gigantescas se convertían
en armas de fuego, o la iverosímil y delirante historia de un asterisco
que cobraba vida y ponía en líos a la pantera.
NBC transmitió durante
tres años (1969-71) los cortos de Pink Panther por televisión, tiempo
después hubo una segunda temporada, pero en esta uno siente que la
realidad a dejado de lado a la alucinación, y la racionalidad y el cálculo
se han convertido en nombra. Quizás fuera que el LSD se había declarado
ilegal, quizás fuera que la contracultura estaba decayendo, quizás fuera
que todos habían perdido, tal vez irremediablemente, la inocencia.
Video
- Alfredo Villar. TV+
Ah! El
show de la Pantera rosa incluía a personajes como el Inspector, la hormiga
y el Oso Hormiguero.
pleados de Betty, los "colaboradores"
(Unos chinitos con chi