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Video 
Una
producción de King Features Syndicate −los mismos estudios de Cool
McCool, Popeye, la Gata Loca, etc.−, y transmitida por Panamericana
Televisión, donde los cuatro grandes de Liverpool tenían mil y una
aventuras alrededor del mundo (muy diferente a la vida de los
verdaderos Beatles). Tuvo tres aperturas: La primera fue estilo "A
hard day’s nigh", con el grupo huyendo de sus fans, donde Ringo se
esconde en un tacho de basura y luego aparece disfrazado de chino con
la tapa del tacho en la cabeza a modo de sombrero −cuando MTV volvió a
pasar la serie, quitó esta presentación por cuestiones políticas y
diplomáticas, y los gags que iban antes de los comerciales−. La
segunda tuvo como fondo musical la canción "Help!" y también
salían huyendo de las fans. La tercera apertura fue más psicodélica y
aparecían las fotos de los Beatles con bigotes alternando con los
cartoons, y de cortina musical "And your bird can sing".
En la opinión de muchos, esta fue la mejor apertura de la serie, y el
mejor capítulo fue "Strawberry Fields Forever/Penny Lane" (por
si no recuerdan, la serie tenía dos capítulos por vez).
Las
voces en su versión original en inglés no las pusieron los
melenudos, sino unos actores de doblaje ya experimentados como Paul
Frees (John y George) o Lance Percival (Paul y Ringo). (Los que tienen el botón SAP en sus televisores o
VHS pueden escucharlos en dibujos animados antiguos como El Inspector
Ardilla, Rocky & Pasmarote, la Hormiga Atómica, etc.). La voz
mejor caracterizada en inglés fue la de Paul McCartney; las demás ni
se parecían a la de los otros Beatles, y el doblaje mexicano hizo
estragos, tanto en voces como en traducciones −un dato: el actor Luis
Bayardo hizo la voz de Paul en la serie, además hizo la voz del Pato
Saturnino, y actuó en telenovelas como Colorina o Quinceañera−.
Una anécdota (la leí en el libro Beatletoons): Cuando los
verdaderos Beatles fueron a los estudios de King Features, conocieron
a los dibujantes, guionistas, etc., y también a los actores de
doblaje. Ringo Starr, al encontrarse con el actor que lo caracterizó,
prácticamente lo cuadró y le dijo algo así como: "¿Así que usted
fue quien me puso la voz como de tonto?".
- Ursula Gonzáles
Ficha Técnica:
Los Beatles / The Beatles (1965-69)
Producido a color por ABC / King Features Production.
Transmitido por PANTEL.

1985. Harmony Gold USA,
Inc./Tatsunoko Production Co., Ltd
En
el año 1986
surgió en la televisión peruana una fascinante amenaza para la
educación infantil. Se trataba del Show de Ricky Tosso,
cuya diaria emisión vespertina creó entre mis contemporáneos una
devoción mucho más disciplinada que cualquier obligación escolar. Por
entonces, Tosso adoctrinaba a toda una generación con sus cómicos
disfuerzos, ninguno de los cuales −ni siquiera el de los dedos
babeados− resultó ser más memorable que la triada de dibujos animados
con los que su programa sustentaba una poderosa adicción. Me refiero a
Los Gobots, Los Transformers y Robotech, tres paradigmas
-cada cual más intrincado que el otro- de las mutaciones cibernéticas.
Estos dibujos animados, en su tiempo, sembraron un culto comparable
con los que posteriormente tuvieran series como Pokemon y
Dragon Ball. Descartando por su complaciente simpleza argumental a
los dos primeros, el que mejor ha sobrevivido es sin duda el último,
toda una epopeya futurista que, con toda justicia, es considerada como
clásica en su género. Además de crear un culto vigente y de su
imborrable huella, Robotech es la serie que introdujo a toda una
generación de occidentales en el deslumbrante mundo de la animación
japonesa.
El programa que
todos conocemos fue creado en 1985 por la compañia norteamericana
Harmony Gold, que compró los derechos de la versión japonesa,
llamada Super Dimension Fortress: Macross, creación de los
estudios Tatsunoko. Sin embargo, la amplitud de esta serie −36
episodios− no era suficiente para las normas americanas, que exigían
un mínimo de 65. Entonces, Harmony Gold tomó una decisión que
escandalizaría a cualquier purista. Con una vocación frankensteiniana,
se acordó mezclar la serie original con otras dos que había adquirido
de la misma compañía, occidentalizándolas y creando así el híbrido que
que el mundo conoce como Robotech.
Pero esta es sólo una de las numerosas variantes que compondrían el
universo que los aficionados llaman Macross, expandido pronto a otros
formatos como películas, historietas y novelas, cada una de las
cuales, a modo de universos paralelos, presenta una historia que se
diferencia en algunos puntos de las otras. Lógicamente esto a creado
inagotables controversias entre los seguidores, lo que no a pedido que
la demanda aumente a todas direcciones −incluso en nuestro país, cada
vez más educado en la animación japonesa−, provocando su irreprochable
longevidad. Además de los productos mencionados, el culto a Robotech
sostiene una impresionante merchandising, para satisfacción de los
codiciosos coleccionistas.
Mezcla
de épica bélica, melodrama, ciencia ficción e incluso relato de
origen, Robotech es un ejemplo del genio japonés, tanto en el nivel
narrativo -suficientemente fértil como para sustentar inacabables
secuelas- como en el visual (aunque su estilización no le impide tener
algunos toques gore). Entre sus virtudes se destacan los
relatos paralelos (la guerra de humanos contra centraedis, un
triángulo amoroso, etc.), además de una exigente forma de manejar el
misterio dosificando al mínimo la introducción, típica de estas
producciones. Resalta también por su partitura musical −un
aspecto en el que, dado su impostado pop, los japoneses no siempre
salen bien parados−
, con más razón puesto que la música juega un importante rol en la
historia.
Agradezcamos pues a Ricky
Tosso el no habernos privado de este suceso mundial, que a fin de
cuentas nos permitió sacrificar algunos estériles deberes escolares
por una inolvidable experiencia artística.
- Miguel Rivero. TV+
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